Las condiciones climáticas extremas de Mexicali presentan retos constantes para la salud visual de sus habitantes. La exposición prolongada a los rayos ultravioleta, el viento y el polvo favorece el desarrollo de crecimientos anormales en la superficie del ojo. Dos de las alteraciones más frecuentes asociadas a estos factores ambientales son el pterigión y la pingüécula. El Dr. Abner Noé Rivera atiende a pacientes que experimentan molestias derivadas de estas formaciones oculares.
El pterigión consiste en un tejido carnoso que crece sobre la córnea, habitualmente desde el lado cercano a la nariz. La pingüécula se presenta como un depósito de color amarillento ubicado en la conjuntiva, sin llegar a invadir la zona corneal. Ambas condiciones generan síntomas como enrojecimiento persistente, sensación de arena dentro del ojo, ardor y resequedad. Las molestias suelen intensificarse durante los meses de mayor calor y exposición solar en la ciudad.
El diagnóstico preciso requiere una evaluación oftalmológica detallada para descartar otras afecciones de la superficie ocular. El especialista utiliza equipo biomicroscópico para examinar el tamaño, la ubicación y el grado de inflamación del tejido afectado. Identificar el estado de la película lagrimal también forma parte fundamental de la revisión clínica. La valoración temprana ayuda a determinar el curso de acción más adecuado para controlar los síntomas.
El tratamiento inicial busca desinflamar el área y restaurar la lubricación del globo ocular mediante gotas oftálmicas medicadas. Los casos donde el crecimiento compromete la agudeza visual o genera incomodidad severa pueden requerir una intervención quirúrgica para retirar el tejido. El Dr. Abner Noé Rivera realiza procedimientos de extirpación utilizando técnicas modernas orientadas a minimizar las probabilidades de recurrencia. Las personas que experimentan cambios en la apariencia de sus ojos tienen la opción de agendar una revisión médica para conocer el estado actual de su visión.
